Los productos que venden en las sedes de la maestra Regina “11” son una verdadera bendición para la salud. Entre ellos se destaca el aceite Betixio, del cual deseo compartir mi testimonio.

Cuando tenía unos 29 años, empecé a sufrir de un fuerte dolor de garganta; sentía, de manera alarmante, como si me bajara un hilo de sangre por ella. Asustada, comencé a comprar el aceite de dos en dos o de tres en tres botellas para asegurarme de tener suficiente para tomar a diario. Mi mamá me regañaba y me decía que, de tomar tanto aceite, iba a terminar engordando.
Sin embargo, a medida que lo consumía con constancia, sentía cómo el dolor iba cediendo. Por precaución, asistí al médico, quien me ordenó varios exámenes para descartar un cáncer de garganta. Mientras esperaba las citas y los resultados, yo seguía tomando el aceite con fe.
Al recibir los análisis, tuve la grata noticia de que no había ningún rastro de cáncer. Gracias a ese consumo continuo, el dolor desapareció por completo y, hasta el sol de hoy, jamás volví a sufrir de la garganta.
Además de este gran alivio, me encanta usar el aceite para mantener mi piel hidratada: después del baño, me aplico un poco en el cuerpo y me queda increíblemente suave. Le doy gracias a Dios y a la maestra Regina “11” por haber creado un producto tan maravilloso.





