Mi hijo estaba cansado y se sentía enfermo, así que, siguiendo las enseñanzas de nuestra maestra Regina «11», le hice un masaje y tres cruces en la espalda.

Al día siguiente amaneció un poco mejor. Sin embargo, ese mismo día sufrió un accidente mientras iba en su moto: otra motocicleta que viajaba a alta velocidad lo alcanzó a golpear, lo que hizo que perdiera el control y chocara contra un automóvil que transitaba a su lado. El impacto fue tan fuerte que rompió el capó y el parabrisas delantero del vehículo, quedando casi dentro de este.
Cuando llegué al lugar del accidente, el policía encargado me dijo que, dadas las condiciones del choque, mi hijo estaba vivo de milagro, ya que normalmente un siniestro de esa magnitud resulta fatal. Por fortuna, mi hijo no sufrió consecuencias graves, solo algunas magulladuras.
Siento la profunda certeza de que haberle hecho las cruces en la espalda, tal como nos enseñó nuestra maestra, lo protegió de la muerte. Hoy en día agradezco de corazón las enseñanzas de la maestra Regina «11» por todo lo que nos ha entregado, lo cual representa un gran beneficio tanto para nosotros como para nuestras familias.





