Hace un mes asistí al Garelo del jueves. Cuando la Madre Regina “11” se acercaba al escenario, le di un puñito en la mano y enseguida coloqué mi mano sobre mi ojo derecho. Desde hace tiempo sufro un tic muy fuerte en ese ojo. Aproximadamente cinco minutos después, comencé a sentir una molestia intensa, como si tuviera un vidrio o algún cuerpo extraño dentro. No me animé a tocarme por miedo a lastimarme, así que soporté el malestar mientras hacía todo lo posible para que eso saliera. Al poco tiempo, sentí claramente que algo salió de mi ojo. En ese mismo momento, el tic disminuyó en un ochenta por ciento. Hoy todavía lo tengo, pero de forma muy leve. Desde entonces, cada vez que vengo a la sede, repito ese gesto con fe, con la esperanza de que el tic desaparezca por completo. Este es mi testimonio. Para mí fue una experiencia muy impactante y sanadora. Me siento mucho mejor de mi ojo. Gracias infinitas, Madre. La amo mucho.

Gloria Ballesteros Pardo – Maestra Globapar





