En la década de los 90, cuando la Madre lanzó el Jisko, también se publicaba el periódico El Terrícola. En esa época, mi hijo sufría de fiebres muy altas a causa de la amigdalitis; aunque lo llevaba al médico, ningún medicamento lograba sanarlo.

Buscando una solución, decidí usar el periódico: le hacía agujeros, le aplicaba Jisko y se lo colocaba a mi hijo en la espalda, el estómago y la garganta. Además, la Madre nos dio otro remedio para esa enfermedad: emplastos de cebolla roja frita con aceite Betixio sobre la garganta.

Con el tiempo y la constancia de estos tratamientos, mi hijo sanó. ¡Muchísimas gracias, Madre! Todos sus productos son espectaculares para curar diversas enfermedades.