El 19 de marzo de 2008 nació mi nieto de forma muy prematura, con apenas 6 meses de gestación. Debido a que mi hija sufrió de preeclampsia, el bebé nació con el Síndrome de HELLP, una enfermedad extremadamente rara y compleja. En la Clínica Marly, el cuerpo médico me informó que el pronóstico era reservado y que el niño solo sobreviviría dos días.

Ante esta emergencia, acudí al centro de la Madre Regina “11”. Siguiendo sus indicaciones, compré la primera muda de ropa del bebé y se la entregué. Ella la guardó en su oficina y me la devolvió al día siguiente. Comenzamos a vestir a Ángelo con estas prendas y, contra todo pronóstico médico, sobrevivió.

El proceso fue difícil: el bebé permaneció 32 días en cuidados intensivos y mi hija estuvo hospitalizada por 30 días. Durante las visitas, yo me encargaba de magnetizar a mi hija. En los momentos de mayor incertidumbre, el apoyo espiritual de la Madre Regina “11” fue fundamental, ya que siempre me transmitió paz asegurándome que todo saldría bien. Hoy, 18 años después, mi nieto es un joven fuerte y sano, un verdadero milagro de vida.