Agradezco profundamente las enseñanzas de mi maestra Regina “11”, ya que gracias a ellas he aprendido a protegerme del peligro mediante la autoprotección que practico a diario. Hoy quiero compartir un testimonio de ello.

El 13 de mayo de 2026, salí de mi finca llevando un bulto de plátano amarrado a la motocicleta con una liga de neumático. Al llegar a mi destino e intentar soltar el amarre, la liga se zafó con fuerza, salió disparada directamente hacia mi cara y me golpeó el ojo. El impacto fue tan devastador que sentí un dolor profundo, insoportable, como si el ojo se me hubiera reventado por completo; la intensidad del dolor me obligó a soltar el bulto de inmediato.
Asustado, corrí a revisarme. Sin embargo, me llevé una enorme sorpresa al mirarme al espejo: no tenía ninguna herida, ni moretones, ni inflamación. Mi ojo estaba absolutamente intacto, como si nada hubiera pasado.
En este momento, no me queda más que expresar mi total gratitud por contar con estos valiosos conocimientos de protección. Gracias a ellos, al día de hoy mis vistas están perfectamente sanas.





